Que Bianchi no tape el bosque…

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Boca es un conjunto. Lo más fácil, en este momento de pobres resultados futbolísticos y peor nivel en cuanto al juego, sería echarle la culpa al cuerpo técnico y futbolistas. No es que no les quepa cierta responsabilidad, eso está claro, pero para encontrar el causal de buena parte de los problemas que hoy padece este Boca desconocido habría que mirar más arriba.

Hubo varios errores y malas decisiones dirigenciales en los últimos años. La gestión de Daniel Angelici es la menos exitosa de los últimos años, de hecho, durante su mandato Boca solo se consagró campeón de la Copa Argentina 2012.

Vale la pena ir atrás en el tiempo y comparar su paso por Boca con el de Mauricio Macri. Claramente, el ahora presidente ‘Xeneize’, es un delfín del Jefe de Gobierno porteño y una continuación. Con una gestión abocada a generar recursos, enriquecer a distintos empresarios y luego esperar que se traduzca en logros deportivos. Yo lo llamaría azar.

Macri ganó las elecciones en 1995 y recién en 1998 consiguió su primer título cómo presidente de Boca, con Carlos Bianchi como entrenador. El entonces presidente se inclinó por el ‘Virrey’ aunque puertas adentro se decía que su preferido era Daniel Passarella. Todos sabemos que de no haber llegado Bianchi el futuro de Macri en Boca hubiera llegado hasta 1999. Los títulos ‘Xeneizes’, ligados estrechamente con el paso del actual entrenador del equipo, fueron los que sostuvieron al Ingeniero. Para algún olvidadizo, cabe recordar que en 1996, cuando Carlos Bilardo fue el primer DT de la era Macri, se gastaron poco más de 27 millones de dólares en refuerzos. Luego, unos 17 millones más mientras Héctor Veira fue el DT. La lista podría seguir con Tabárez, Basile, etc. Entre los últimos dos entrenadores, se gastaron más de 15 millones de dólares.

Las gestiones de Macri, y ahora la de Angelici, están atadas fuertemente al azar. No me van a negar que comprar jugadores de a decenas obedece a una estrategia deportiva y financiera. En los “paquetes” de refuerzos convivían futbolistas como Verón y Lorenzo, ‘Kily’ González y Dollberg. Algo extraño y que se repite por estos días.

Entiendo a quienes puedan echar culpas a los entrenadores, en aquel entonces a Bilardo y hoy a Bianchi, por solicitar futbolistas que no dan la talla de la camiseta de Boca. Pero alguien les tiene que poner un freno. Un club de fútbol necesita previsión. Saber que si te desprendés de Javier García, Sebastián Sosa y Oscar Ustari tenés que tener un plan B para el relevo del arco. Al no tener a nadie en quien confiar en las inferiores, Boca volvió a salir al mercado de pases a buscar arquero.

No hay previsión, porque Boca no saca jugadores de inferiores que estén a la altura, o los apura y los prende fuego. Trae un central para acompañar al ‘Cata’ Díaz y no tiene variantes para el puesto porque se desprendió de Burdisso, Caruzzo y Ribair Rodríguez para quedarse con el ‘Chiqui’ Pérez.

Durante la gestión de Angelici llegaron futbolistas como Ustari, Lautaro Acosta, Emiliano Albín, Lisandro Magallán, Guillermo Burdisso, ‘Chiqui’ Pérez, Ribair Rodríguez, Juan Manuel Martínez, ‘Cata’ Díaz, Franco Cángele, Emmanuel Gigliotti, Claudio Riaño, Fernando Gago, Hernán Grana, Juan Forlín y Diego Perotti.

El problema para quien escribe no radica solo en las llegadas sino también en las salidas. Javier García por ejemplo, hoy bien podría ser el suplente de Orión. Ni hablar se Sebastián Sosa, a quién Boca le adquirió el 20 % de su pase y luego lo dejó ir a Vélez (se demoró en la renovación). En el fondo, Facundo Roncaglia era una garantía pero el presidente se demoró en renovar el contrato y el jugador se fue a la Fiorentina sin dejarle nada a Boca (su representante fue declarado persona no grata pero tiempo después acercó a Ustari y Boca lo aceptó). En cuanto a los centrales, Boca prefirió vender a Insaurralde y quedarse con el promisorio Schiavi. Por el lado del lateral izquierdo, dejó ir a Clemente Rodríguez de flojo rendimiento pero por detrás no asoman reemplazantes, tanto Insúa cómo Zárate están muy por debajo de la peor versión del pelado.

De mitad de cancha hacia adelante es más de lo mismo. Se prefirió no invertir en Cvitanich o no mantener a Blandi o Viatri para apostar por Gigliotti, Riaño, Acosta, Perotti, Cángele, etc. Con un agravante. Cuatro jugadores que actuaron en Boca se fueron directamente a reforzar a un rival que luego ganó la Copa Sudamericana (Silva, Somoza, Chávez y Acosta pasaron a Lanús). Eso es falta de previsión, el mal que aqueja a Boca. Por esa falta de previsión Angelici fue en búsqueda de Bianchi, para protegerse él y no al club. Para salvar su pellejo que era buscado por su “falta de banca” para con Riquelme, a quién fue a buscar dos veces en contra de su voluntad y convicciones. De hecho, el ‘Virrey’ es un hombre resistido por macrismo por sus desplantes de antaño. En fin, sin previsión no hay futuro posible y como se siga improvisando el abismo no tiene piso.

Los números mandan, está claro, y por eso es que hablan por sí solos y echan por tierra cualquier logro que vaya más allá de lo que ocurre dentro del rectángulo. Desde la llegada de Daniel Angelici, Boca obtuvo solo la Copa Argentina (Octavos, Cuartos y Semi ganó por penales). En el clausura ’12 terminó 4º, en el Inicial  de ese año 6º y fue finalista de la Libertadores (cayó con Corinthians). Además, perdió la Supercopa Argentina y quedó eliminado en la Sudemericana a manos de Independiente, que luego descendió.

Allí terminó la era Falcioni con ‘Bombonerazo’ incluído. Los hinchas pidieron por Bianchi y Angelici, que había decidido renovarle al ‘Emperador’, dio marcha atrás y fue en búsqueda del ‘Virrey’.

Esta última etapa de Bianchi es bastante negativa. Más allá de haber llegado a los Cuartos de Final de la Libertadores 2013, el equipo nunca funcionó y salió 19º en el Torneo Final 2013 y 6º en el último. No se clasificó a la Libertadores y la Sudamericana de este año y quedó eliminado de la Copa Argentina tempranamente. Y el campeonato actual no parece ser promisorio. Boca está 18º con 4 puntos de 15 en juego.

A todo eso se le podría sumar las ‘desubicadas’ salidas a escena del presidente ‘Xeneize’ a recordar: en el verano equivocó la cantidad de Libertadores conseguidas en la historia del club, reproches a jugadores y al DT (mientras Boca jugaba en Rafaela), etc. No conforme con eso, realizó varias cosas que molestaron al hincha. La implementación de una camiseta rosa y sus intentos por mudar el estadio conforman sin dudas un cóctel explosivo. Y de no interponerse el azar, parece un ciclo terminado. Habrá que ver cómo, en el fondo del tacho ó dignamente.

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Papá de Franco Valentino Román. Periodista, castelarense. Egresado de DeporTEA. Ex Fútbol Permitido, FPT, Diario Registrado. Director De Xeneizes y Millonarios y Diario Minuto Cero. Riquelmista. Persevera y triunfarás XXIV

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