El once inicial planteado por Marcelo Gallardo no fue objetado por nadie, incluso después de la derrota. Esto quiere decir que el partido del martes por la semifinal de la Copa Libertadores está por encima de cualquier otro objetivo. Entonces, lo que pasó en la noche cordobesa no termina de ser lo penoso que hubiera sido en otro momento.

No alcanza con los atenuantes mencionados anteriormente para explicar el resultado. Hay que tener en cuenta que el Muñeco no cuenta con siete posibles recambio de otra embergadura: Camilo Mayada y Lucas Martínez Quarta, por suspensión, y Luciano Lollo, Marcelo Saracchi, Jorge Moreira, Rodrigo Mora y Marcelo Larrondo, por lesiones. Es decir, el plantel quedó muy corto y hay once titulares que le sacan mucha diferencia a sus reemplazos.

Asimismo, el conjunto dirigido por Frank Kudelka desplegó su buen juego y confianza empezando por sus laterales que pasan constantemente al ataque, ordenados por el eje del mediocampo que es el experimentado de 39 años, Pablo Giñazú, y finalizado por sus jóvenes atacantes. Por eso, la dura caída ante Talleres fue lógica.

Para que este partido quede en el recuerdo, River deberá ganarle a Lanús el martes y así todo quedará en el olvido. Los tres puntos perdidos en el Mario Alberto Kempes no son los reprochables sino los tres empates consecutivos en los que el Millo dejó puntos en el camino. Ahora resta esperar el resultado de Boca para saber si corre todavía de más atrás.

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