Por cuarto año consecutivo, el Millo cierra su año con, al menos, un título en su haber. Esta vez, con gusto a desahogo y alivio más que a un desborde de felicidad. El gran objetivo quedó trunco y el presente en la Superliga es muy flojo, por eso, este logro puede toma valor desde la confianza y el volver a ser.

Asimismo, durante el partido se dio una constante a lo largo del semestre. River no puede sostener la ventaja en el marcador y, rápidamente, le empataron el encuentro después del gol de Ignacio Scocco. Sin embargo, en esta final se puedo imponer y cambiar el lo que hubiera sido otro traspié.

A su vez, Nacho Fernández, que venía con un flojo rendimiento en todo el campeonato pero que en la Copa Argentina siempre rinde, metió un golazo después de controlar un cambio de frente y colocarla al segundo palo. Grata imagen dejó el ex Gimnasia justo cuando se puede replantear el armado del plantel.

Como ingrediente especial, Marcelo Gallardo y su equipo tendrán un nuevo objetivo: con la obtención del título, jugará la final de la Supercopa Argentina ante Boca Juniors, el actual campeón del torneo doméstico.

Por último, antes de empezar una nueva pretemporada y mercado de pases, vale la pena destacar el gesto de Leonardo Ponzio que refleja lo que es un líder nato en el grupo. Le cedió uno de los momentos más individualistas y egocéntricos que tiene un futbolista a lo largo de su carrera y que no se repite muchas veces. Le dio la copa a Rodrigo Mora, Lucas Martínez Quarta y Camilo Mayada, quienes por diversas razones no juegan hace rato en la primera.

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