El pibe oriundo de Sarandí que ya deslumbraba a todos en los potreros del sur, que empezó jugando en All Boys de Sarandí, club que ya no existe. Desde muy chico trabajó de repartidor de hielo, ayudante en lo que pudiera, hábil cortador de cola de los caballos que pastaban en los potreros y así poder vender la cerda a las fábricas de pinceles.

Pero a él solo una cosa lo hacía feliz, la pelota. Desde las que le hacia su madre que eran de tela hasta las de verdad que utilizaban en el club, el mismo “Rojitas” diría muchos años después que “jugaba todo el día a la pelota, desde la mañana hasta la noche. Así aprendí a manejarla, a quererla, a enamorarme. De pibe me enamore de ella; de grande mucho más”

Ángel Clemente Rojas llego en 1959 gracias a Bernardo “Nano” Gandulla, jugador de la década ´40, él sería el responsable de acercarlo a las inferiores del equipo de la Rivera a los 14 años. Jugó un año en una filial del club en ese entonces, Arsenal de Lavallol y regresaría para brillar en diez días en tres categorías diferentes.

En su momento fue uno de los futbolistas que deslumbro a todos con su forma de juego dentro de la cancha y al día de hoy con sus 73 años es uno de los grandes ídolos del Club Atlético Boca Juniors.

Tuvo su debut en la primera a la edad de 18 años, escalando rápidamente desde la tercera división para pasar luego a reserva y de ahí pegar el salto al primer equipo. Dueño de una cintura elástica que volvía loco a quien se pusiere en su camino, pisada y pegada acompañaban a este jugador con elegancia y técnico del esférico.

El día más esperado se dio el 19 de Mayo de 1963, el DT de aquel equipo era José D´amico y no dudó de ponerlo desde el arranque. En ese partido la descoció, armó dos jugadas exquisitas para que Boca le gane de local a Vélez Sarsfield por 3-0 con un triplete de Orestes Osmar Corbatta. Teniendo de esa manera el debut soñado, sus compañeros los sacaron con la ovación de La Bombonera de fondo.

En ese año, era solamente Rojas para la mayoría de los medios. Por lo cual empezó a llamárselo “Rojitas” al año siguiente de su llegada a Primera cuando llegó proveniente de Gimnasia y Esgrima de La Plata, Alfredo “El Tanque” Rojas, de esta manera el más chico ligo el diminutivo para su apellido.

Durante 1964 sufriría uno de los golpes más duro de su carrera hasta ese entonces. En un partido que disputaron Boca y Huracán, “Rojitas” se alejaría de las canchas durante un año a causa de una lesión que le ocasiono el N° 3, Juan Devoto, jugador de Huracán que lo partió al medio. Para luego retornar con su magia y brindarle al club un nuevo título local en 1965 y que lo llevaría a ser convocado a la Selección Nacional para las eliminatorias del Mundial 1966.

El delantero a pesar de sus altibajos, jugo a lo largo de diez años, donde disputo un total de 188 partidos por torneos locales convirtiendo 67 goles, mientras que en torneos internacionales disputo 31 partidos marcando 11 goles. Logrando obtener cinco títulos nacionales: campeonato 1964-1965, Nacional 1969 y 1970 y la primera edición de la Copa Argentina en 1969.

Su partida de Boca se daría en Junio de 1971 en un partido contra River en cancha de Racing. En aquel partido los “Millo” ganaban con un contundente 3 – 1. Pero esa tarde para “Rojitas” fue de resurrección convirtiendo dos goles en menos de cinco minutos para que el partido termine igualado 3-3.

Y a partir de ahí vino una larga lista de clubes por los que pasaría sin tener la misma calidad que exhibió con la camiseta azul y oro. Sus molestias físicas los llevaron a pasar por Deportivo Municipal de Lima, Racing Club, Lanús, Nueva Chicago para terminar y retirarse en Argentino de Quilmes.

Desde su retiro del futbol profesional nunca había tenido su homenaje de despedida en Boca Juniors, como dice el refrán: “mejor tarde que nunca” ¿no? Ángel Clemente Rojas, “Rojitas”, “Angelito” o “Pochi” para todos los hinchas, tuvo su homenaje recién en el año 2002, de las veces que las tribuna estuvieron repletas a esa desolada Bombonera que presencio el reconocimiento a uno de los mayores ídolos de Boca, era una deuda que tenía el club con el jugador, seguramente se podrá decir que debió hacerse mucho antes pero la realidad es que “Rojitas” merecía otro homenaje con las tribunas llenas como en los gloriosos momentos de la historia del club.

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