El 11 de mayo de 2014 no será una fecha más en la historia de Boca. Ese día, quedará en la mente del pueblo boquense como uno de los más tristes, Juan Román Riquelme disputaba su último encuentro con la azul y oro.

El Xeneize se enfrentaba a Lanús en La Bombonera, en el cierre del Torneo Final de ese año. El cotejo finalizaba con una victoria para el dueño de casa por 3-1, aunque el resultado sólo sería anecdótico.

El máximo ídolo del club, el mago, el Torero, daba su última función en el lugar que él denominó como el “patio de su casa”. Una tarde-noche lluviosa y gris, acorde al estado de ánimo del público, donde el “10” tuvo una gran actuación, como de costumbre, hasta tiró un caño sin tocar la pelota y provocó el “oooolee” de todos los presentes.

Llegaba el silbato final del árbitro, se terminaba la magia en La Boca. Román se retiraba con su camiseta en mano, y como en su debut (10 de noviembre de 1996), con toda su gente coreando su nombre, esos que le demostraron su cariño durante 18 años y que se enamoraron de su fútbol.

El poder impidió que Riquelme continuará regalándole alegrías al equipo de sus amores, pero no que su leyenda se agigante. Seguirán pasando los años, sin embargo, el hincha jamás olvidará todos sus lujos, pases gol, su pegada a la hora de los tiros libres, son recuerdos que mantendrá para toda la vida.

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